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Obituario-Condolencias Prof. Edouard Kieffer

Estimados amigos de ALCVA

Hay cosas que solo conocemos quienes desarrollamos determinadas actividades, una de ellas es el rol del maestro.

La semana pasada cumplí 50 años y realicé un by pass iliaco hepático y mesentérico superior.
Se conjuntaron fechas que llaman a la reflexión con una cirugía poco habitual y muy demandante al menos en lo personal.

Durante toda la operación me fui acordando de lo que había aprendido con Edouard Kieffer en mi pasantía de un año por tierras parisinas.

Seguramente pasado ya 15 años de mi retorno se mezclen enseñanzas de la época con otras, pero en mi pensamiento esa cirugía continuó anclada a la Pitié- Salpêtrière y su profesor.

Salí de sala de operaciones dispuesto a escribirle una carta al maestro contándole de mi vida y agradeciéndole lo que él había significado en mi formación.
Antes de escribirle navegue buscando información reciente sobre su persona, y me enteré que había fallecido en febrero de este año.

El Prof. Edouard Kieffer fue Jefe del Departamento de Cirugía Vascular en el Hospital Pitié- Salpêtrière, en París, fue uno de los reformadores de la Societé de Chirurgie Vasculaire de langue francaise, y Presidente del Consejo Nacional Francés de Cirugía Vascular, entre 1986 y 1994, así como Presidente de la Comisión Europea Sociedad de Cirugía Cardiovascular, entre 2004 y 2006.

Cirujano brillante e incansable, con una asombrosa capacidad técnica y de razonamiento de la cirugía.Conocedor de la patología que trataba y de su rol personal, operaba pacientes de extrema complejidad, previendo eventuales re intervenciones alejadas, dejando caminos y condiciones anatómicas favorables para esas eventualidades y enseñando el cómo y el por qué en cada gesto.

Siempre fue parco en sus palabras pero extremadamente generoso en sus acciones, las que fui valorando en su real magnitud con el correr del tiempo y mi desarrollo personal.

Formó cirujanos de todas partes del mundo con las pasantías en su servicio, ver operar al “Patrón” era una enseñanza constante y no puedo olvidar ni sus rezongos ni su sonrisa que se le escapaba desprevenidamente a continuación.

Ante cada requerimiento en años posteriores su respuesta fue sistemáticamente positiva, tanto para completar mi formación en otros centros como para responder a la distancia ante la consulta de pacientes complejos así como para operar pacientes uruguayos que en ese momento no se podían resolver en mi país y los recibía en su servicio.

Quiero entonces agradecer en forma póstuma a mi maestro y en su generosidad silenciosa reivindicar a todos los maestros de este arte.

Lamento no haberle escrito hace unos meses, debí expresarle todo lo que hizo por muchos de nosotros y nuestros pacientes.
….. Igual vale: Gracias, muchas gracias profesor.

Marcelo Diamant
Vicepresidente ALCVA

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